Alejandra Agudelo
MarroquineríaTransformación del cuero a través de técnicas como el cincelado, calado, modelado, tallado y repujado. En el taller Carrielarte se elaboran objetos tradicionales antioqueños como bolsos, guarnieles, billeteras y canguros.
ver másDescripción
Transformación del cuero a través de técnicas como el cincelado, calado, modelado, tallado y repujado. En el taller Carrielarte se elaboran objetos tradicionales antioqueños como bolsos, guarnieles, billeteras y canguros. Alejandra Agudelo solía embadurnarse las manos con la solución blanca que encontraba en el taller de su abuelo en Jericó, Antioquia. La dejaba secar sobre la piel, la arrancaba y armaba pelotas de goma con las que jugaba. Hoy usa esa misma solución para unir las piezas de los guarnieles, esas artesanías colombianas, que luego cose a máquina. Alejandra estudió Licenciatura en Ciencias Sociales en la Universidad de Antioquia. Mientras daba clases en algunos colegios de Medellín, el oficio ancestral al que se había dedicado su padre y su abuelo se abría paso dentro de ella con la fuerza de lo inevitable. Estudió marroquinería y talla de cuero en el Sena y una tarde, conversando con su hermana, Carolina Agudelo -Licenciada en Biología-, decidieron regresar juntas a Jericó para dedicar sus vidas a la guarnielería. Ambas unieron esfuerzos y abrieron Carrielarte, un negocio familiar dedicado a la elaboración de artesanías colombianas en cuero. En el Taller Carrielarte trabajan seis integrantes de la familia Agudelo y algunas personas del pueblo en distintos oficios como el corte de cueros y los tejidos a mano. Lo primero que se hace al elaborar un carriel tradicional es seleccionar la moldería del diseño deseado. Luego, se escogen las piezas de cuero que llevará. Bien sea que el carriel use cuero que lleva pelo, o cuero rojo para las tapas, o vaqueta amarilla para los falsos, o charol para las riatas, los retazos se cortan con las medidas dadas por los moldes de estas artesanías colombianas . Después, se ensamblan los fragmentos de cuero con solución blanca y luego con la máquina que los cose con precisión. El carriel típico paisa utiliza de 117 a 125 piezas. Además de la fabricación de carrieles, la familia está al frente de una empresa de bolsos, billeteras, maletines, correas, sandalias y monederos hechos de manera tradicional o con tratamientos innovadores como la talla sobre el cuero, el repujado y las pinturas en colores vivos. Alejandra Agudelo supo mezclar su profesión con la vocación artesanal. Realizó investigaciones históricas y trabajos de campo en varios municipios antioqueños con el fin de rescatar modelos, piezas y métodos de elaboración de carrieles antiguos, con los que ahora trabajan en su taller de Jericó, todo hecho a mano.. Estos hallazgos hechos por las hermanas Agudelo las han convertido en un símbolo generacional. No solo por la recuperación histórica de una labor artesanal que rescata una tradición de arrieros, cafeteros y campesinos, sino por la renovación del paradigma de la guarnielería, el cual era concebido como un oficio masculino. Las hermanas Agudelo rompieron con esa idea y han logrado abrir nuevos e importantes caminos para las mujeres artesanas de la región.

